Fecha de celebración: 22/3/1869
El 22 de marzo de 1869, grupos de mujeres madrileñas se organizaron para realizar una manifestación contra las quintas. La prensa de la época denominó este evento como la "manifestación femenil contra las quintas". Las mujeres, aproximadamente unas doscientas según La Independencia española, se reunieron en el Obelisco del Dos de Mayo a las dos de la tarde, se dirigieron por a calle Alcalá hacia la Puerta del Sol, seguidamente tomaron la Carrera de San Jerónimo hacia el Palacio de las Cortes.
Durante el desarrollo de la marcha hubo algunos momentos de tensión, especialmente durante la parada que realizaron los manifestantes frente al Congreso de los diputados: "Un hombre del pueblo, subido en el pórtico del Congreso, ha escitado á la multitud á no disolverse hasta que las Córtes hubiesen terminado sobre el proyecto de quintas. Otro, perorando con grave vehemencia, ha dicho, señalando á la puerta que por donde en otro tiempo entraban los tiranos con gran pompa, debia penetrar en el recinto de la Asamblea el pueblo femenino, el pueblo-hembra, el pueblo mujer en la plenitud de su soberana majestad" (El Centinela del pueblo, 23/3/1869).
Aunque varios diputados republicanos salieron a la escalera frontal del Congreso para hablar con los manifestantes, algunos grupos se negaban a finalizar la marcha. Una parte de la multitud regresó al Campo de la Lealtad después de la invitación de Castelar a "depositar las banderas en la columna del Dos de Mayo" (La Época, 23/3/1869). Sin embargo, otros grupos se quedaron frente a las puertas de las Cortes: "El Sr. Castelar, volvio a dirigirse energicamente a las manifestantes, logrando llevarse a la mayor parte al Prado,y desde allí hacerles desfilar por la calle de Alcalá. Una vez logrado esto, volvió nuevamente al Congreso, consiguiendo arrastrar en pos de sí a otra buena parte, en tanto la llegada de unos cuantos Voluntarios de la Libertad, en union con los agentes de seguridad, ocuparon la Carrera de San Gerónimo, bastando para dispertar á las personas que aun quedaban" (La América, 28/3/1869).
Calles:
Obelisco del Dos de Mayo (Campo de la Lealtad), calle Alcalá, Puerta del Sol, Carrera de San Jerónimo
Inicio: Obelisco del Dos de Mayo
Final: Obelisco del Dos de Mayo
Paradas relevantes: Congreso de los Diputados
Espacios simbólicos: Campo de la Lealtad, Obelisco del 2 de mayo, Congreso de los Diputados
Mapa del recorrido
Inicio
Parada relevante
FinalObservaciones:
Por parte de periódicos de corte progresista, se lamenta la aparición de cuerpos del orden durante la marcha: «Parece que el Sr. Rivero, sobradamente celoso del órden público, en cuanto tuvo la noticia de que la manifestacion se aproximaba al palacio de las Cortes, mandó, sin razón alguna que justificase su decision, que voluntarios de la libertad, con alarde de fuerza y ademan hostil, interrumpieran su curso, natural y sosegado hasta entonces; las bayonetas de los voluntarios intimaron á la reunion á cambiar de rumbo, imponiendo silencio á los que la exhortaban con sus arengas, y esta fue la causa próxima, la causa inmediata de la perturbación» (La Discusion, 24/3/1869)
Varias fuentes periodísticas indican que fueron los grupos de hombres, que acompañaban a la comitiva de las mujeres, quienes intentaron entrar por la fuerza en la Cámara baja.
Tipología: Contra las quintas
Organizadores:
Comité de mujeres de Madrid
Personajes: Emilio Castelar, Luis Blanc, José Cristobal Sorní, Eduardo Chao, Nicolás María Rivero, Adolfo Joarizti y Lasarte
Lemas:
Materiales visuales
«¡Viva la república federal»
«Abajo las quintas»
«No mas esclavos en España»
«abajo las quintas»
Apariciones en prensa
Reacciones a la manifestación
Las críticas a la manifestación organizada por las mujeres madrileñas fueron numerosas en la prensa de la época. Las burlas hacia las mujeres se repitieron en las páginas periodísticas incluso con titulares como «La Manifestación-tumulto» (El Diario español, 23/3/1869).
«A pretesto de una manifestacion contra las quintas, grupos de mujeres que por lo visto han querido parodiar en caricatura á las calceteras de la revolución francesa, se reunieron ayer cerca del Dos de Mayo» (El Diario español, 23/3/1869).
«Si me permitiera el lector que fuese franco, le diria algunas palabras acerca de la manifestación femenina del lunes, refiriéndome á un modo de considerar este acto que desde luego me pareció joco-serio. ¡Y se llevarán a nuestros hijos! decían varios carteles fijados en las esquinas citando á las madres de familia para que asistiesen á la manifestación contra las quintas (…) Yo me guardaré muy bien de reproducir los disparates que oí, porque despues de pasado aquel rato, he vuelto a sentir compasión hacia aquellas pobres madres, que por ser pobres, y acaso desgraciadas no son dignas de burla, antes por el contrario, son simpáticas aunque solo sea por su sencillez y buena fe. No era posible que señoras de clase media no de aquellas que poseen una regular ilustracion, se presentaran a representar en público el papel que á las infelices mujeres de clase proletaria se las obligaba a desempeñar, y por eso las doscientas mujeres que componían la manifestación, no pertenecían por su posición social á la clase que generalmente significa la palabra señoras, sino que eran de la clase proletaria sin señorio ni otra categoría social que la de sus virtudes y honradez que no pongo en duda» (La Independencia española, 28/3/1869)